Aunque es propia de Sudamérica, la chirimoya también se cultiva en Europa, principalmente, en la costa de Granada. Se tiene constancia de su existencia en la costa granadina hace más de 400 años, pero su cultivo propiamente dicho comenzó hacia los años 40 del pasado siglo XX.
El componente mayoritario de esta fruta es el agua (73,5 ml por 100 g de porción comestible).
La chirimoya también destaca por su aporte en hidratos de carbono (20% de su peso), fundamentalmente azúcares simples como la fructosa y glucosa (en torno al 11%) y sacarosa (alrededor del 9%). Dado su alto contenido en azúcares,su aporte calórico es entre moderado y alto, proporciona 81 Kcal por 100 g de porción comestible.
Tiene la peculiaridad de contar con una gran cantidad de ácido fosfórico que, fluctúa alrededor de un 14%, lo cual eleva notablemente su valor nutritivo, constituyendo un alimento fosfatado natural.
15Ago 2016

Leave a comment